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sábado

Ser y saber


Yo sé que me extrañas, y lo sé a pesar de que lo niegues todo el tiempo, lo sé a pesar de que te hagas lo orgullosa y le digas a tus amiguitos lameculos esos del canal, que ya no me quieres. Sé todo eso y más. Sé también que ya te haz follado a la fuerza al administrador con cara de pavo, y lo hiciste para demostrar que ya me habías olvidado.

Sé que tratas de cultivar una relación con un reportero sin talento, soso (y sonso), y además cochino. Sé también que él no te quiere, pero está contigo porque eres la única que se le acerca, a pesar de que las pulgas salten alegremente en su cabeza a la vista de todos.

Sé que ahora te haces la madura y aparentas frialdad. Lo sé porque un muchacho que trabajó contigo, dice que eres una histérica que grita por todo, que ahora lo que más te importa es la perfección. Antes eso era lo de menos, tú solo querías ser amada.

Sé que te hice daño, lo sé porque lo presiento. Lo sé porque me lo dijiste entre sollozos, y porque esa cachetada que me diste hasta ahora no la olvido. Sé que a veces puedo ser un canalla, pero, te digo algo, nadie elige quién ser. 

domingo

De la nada

Las cosas sin sentido suelen ser graciosas, porque comienzas de la nada y al final terminas con algo bueno, porque a veces una canción melancólica suele servir, porque las risas ajenas de incentiva. Porque ese ruido metálico que se va alejando me atosiga día y noche, a pesar de que yo tapo mis oídos, ese ruido siempre está presente, y cuando siento que se aleja vuelve con su impaciente sonar.

Vivo, por ahora, rodeado de cartones, cajas inservibles que intentan guardar y ocultar su contenido de ojos enemigos. De miradas de aquellos que no se merecen mi respeto. Sobrevivo cada tarde, porque mi vida normal acaba cuando el sol brilla, porque mi vida termina cuando atravieso esa puerta oxidada, cuando veo a ese tipo, y cuando él hipocritamente me saluda con la mirada.

Y yo veo a esas personas grises, que anhelaron toda su vida esto, algo que para ellos es un sueño, uno utopía que no va a acabar muy pronto.

Porque siempre atravieso ese pasadizo, y siento como todos observan mi caminar y sé que dentro de ellos se burlan de mi, y ellos tienen una carcajada cruel, que me enferma, que me enfurece. Que te marea.


En el lugar equivocado

¿Alguna vez te haz sentido descontento con lo que haz estado haciendo? Crees que estas fuera de lugar. Me siento frustrado, me siento decepcionado de mi mismo. Siento que esto consume mi vida y que está mal. Que ya lo dejé una vez y no sé qué hago sentado otra vez aquí. Un lugar que no vale la pena.

Trabajo para el Estado. Llegué aquí debido a la presión de mi hermana para que yo trabajase y pudiera pagar mis estudios y deje de joder a mis padres. Que los deje en paz por una vez en la vida.

Trabajo en un lugar en donde ser chupamedias es un oficio. En donde las cosas no son como deben ser. Un lugar horrible, en donde la esperanza y la alegría han sido dejado de lado. Fueron sustituidos por la hipocresía, por la mentira. Por sentimientos negativos que terminan por destruir a uno.

Y sigo pensando, "esto es una gran mierda", he perdido algunos amigos, personas que merecían continuar. Pero ahora son suplantados por sujetos "conocidos" de mi jefe. Ese viejo cascarrabias que no es feliz, y que goza ver sufrir a los demás.

No siento que deba sacrificarme por mi trabajo, ya no, no se lo merece. No merece el esfuerzo de nadie. Solo me consuela que toda esta gran mentira se acaba en unos meses. "Qué pena on´, tendrás que buscar otro trabajo pé varón."

viernes

Agallas


Me faltan muchas agallas para enfrentar a un delincuente. Defender a mi chica de esa porquería que quiere robar.
Me faltan agallas para decirle de verdad lo mucho que la amo, para decirle que sin ella mi vida quizá sería muy rutinaria.
Me faltan agallas para enfrentarme a ese huevas tristes que fue mi amigo. Y que ahora se ufana de seguir siéndolo.
Me faltan agallas para salir a explorar el mundo, para poder coger mis maletas y no estar sentado aquí escribiendo.
Me faltan agallas para poder enfrentar el futuro, porque yo quiero un hijo pero los demás dicen que no debo, que aún no maduro, ellos no entienden que quizá mi mayor sueño sea tener un hijo.
Me faltan agallas para embarcarme en una aventura sin retorno, para abandonar a mis padres y vivir a mi manera.

Me faltan agallas para poder enfrentar mis miedos. Miedos que con el tiempo van cambiando, y que al final solo se convierten en temores.
Me faltan agallas para estudiar. Ya lo hice por un buen tiempo, y ahora solo me da flojera.
Me faltan agallas para terminar de escribir una novela. Siempre las comienzo, me entusiasmo y termino tirando las libretas por cualquier lugar.
Me faltan agallas para decirles sus verdades a esas personas que me caen mal. Porque me gusta más odiarlas en secreto, maldecir sus miserables vidas y que se pudran en ellas.

Me faltan agallas para dejar de escribir. De alguna manera esto me mantiene vivo, me desfoga de todos mis problemas.
Me faltan agallas para terminar trepando un cerro y gritar lo más fuerte posible. Para poder soltar todo lo que siento dentro.
Las agallas son algo difícil de obtener, pero al final sé que las tendré. Sé que podré derrotar a todos. Porque cobarde no soy.

martes

El amor cura

Aquí sentado y tratando de escribir algo para ti, quizá te dedique mi epitafio, o simplemente un verso, pero lo que sí te voy a decir es que eres buena conmigo, y a veces pienso que no me lo merezco.
Apareciste saltando cuando yo estaba en cuidados intensivos, y ya nadie se acordaba de mi, trato de disimular mi tristeza y desazón ante ti, pero al final te das cuenta y abrías esas alas de ángel bondadoso y me protegías.

Fui sanando poco a poco gracias a ti, logré extirpar el tumor y mejoré extraordinariamente, al menos ya lograba respirar por mi cuenta, y muy pronto podría caminar solo. Resulta que esa sonrisa que tienes también me sana, más de lo que tú imaginas. Y es por eso que tú sonríes con muchas ganas y a veces hasta compartimos carcajadas.

Me enseñaste a correr, te agradezco por eso, me enseñaste que la vida a pesar de todo vale la pena, y así los últimos rezagos del cáncer que me persiguió durante los últimos meses de mi vida desaparecieron. Me curaste del todo.

Y cada vez que ese cáncer amenaza con volver, tú me tomas de la mano y sonríes, con hacer eso despejas cualquier mal, haces que todo mejore. El amor cura, simplemente tienes que dejarlo pasar, abre tu corazón y no lo rechaces. El amor sana, te lo digo yo que he estado gravemente enfermo. Y ahora contigo gozo de buena salud, no quiero que llegue a perderse eso, no quiero que te alejes, porque muy a mi pesar, al final dependo de ti, eres mi droga, eres ese antídoto que no podré dejar, mi adicción. Por favor no te vayas y aleja ese veneno.