lunes

Oscuridad

No pensé volver a este lugar (al menos no así). No pensé volver a tener pensamientos oscuros y autodestructivos.

La madurez pensé que era una meta que ya había alcanzado, pero parece que no es así. Me falta mucho aún por aprender, pero no sé si tenga las ganas y las fuerzas para hacerlo. Mentalmente me estaba recuperando, pero ahora vuelvo atrás. No muy atrás, pero finalmente es un retroceso.

No quería llorar hoy, no quería sentirme un inútil hoy. Quería seguir en esa recuperación. Quería seguir sanando la herida que todavía me pesa. Es complicado, en algunas circunstancias, mantener los buenos ánimos, hacer como si nada pasara y seguir sonriendo.

Aprendí, desde adolescente, a poner una sonrisa y llevar las cosas con calma. No porque sea un tonto optimista, sino porque así no veían que los golpes me dolían. En situaciones como esta, no puedo sonreír y seguir de largo. 

Hay cosas que debo pensar y repensar. Cosas que debo aprender a entender, a aceptar, a procesar y a pretender que no me afectan. Son cosas insignificantes, pero que mi mente de maní a veces no entiende.



miércoles

Insomnio y miedo

Hace días que no duermo bien. Hace días que las ganas de seguir soñando se han ido. Hace días que despierto cansado, somnoliento y con ganas de no levantarme de la cama.

Todo comenzó desde que recibí esa noticia, esa noticia que esperaba llegara desde hace mucho, pero llegó de una forma extraña, distinta y con sorpresa incluida.

¿Te sientes listo? Dije que sí, estaba convencido que sí en ese momento. Luego de cruzar la puerta y darme cuenta de lo que había pasado, de lo que estaba por pasar, la realidad y la fatalidad me golpearon directo. Mi cara de estúpido se dibujó, otra vez.

Lo primero que se me ocurre para describir como me siento ahora es: miedo. No miedo a no estar listo. Tengo miedo a defraudar todos, a darles la razón a aquellos que no confían en mi y que digan: jaja, sabía que era muy joven. Pero el mayor miedo es... miedo a defraudarme a mi mismo. A desmoronar la fe y la autoestima que había estado recuperando en el último año.

Volveré al lugar que una vez dejé en busca de paz. En busca de un poco de silencio y respiro. Volveré con los roles invertidos y con una carga aún mucho más pesada. ¿Estás listo? Ahora mismo: no lo sé.

Hay una parte dentro de mi, una vocecita que quiere vencer esos demonios. Su voz aún es débil y debe luchar con los gritos de la otra parte. A veces me siento a escucharla y me dice: no tienes miedo a no estar listo, tienes miedo a salir de tu zona de confort. Qué pena por ti, eso nunca te ha detenido... ¿Por qué ahora sí? ¿Qué te pasó, en qué momento cambiaste y te volviste débil? Sal, enfrenta, vive, cagala (no tanto), aprende y sigue. Confío en ti, confío en lo que hemos construido todos estos años. No sé si puedas hacerlo, pero al menos antes lo intentabas y no decías tener miedo. Déjame hablar más fuerte. Déjame vencer y cree más en ti. 


Insomnio y miedo. Insomnio y miedo. Insomnio y mied... Ahora, solo insomnio.




martes

Mi regreso

Vuelvo aquí después de mucho tiempo, y vuelvo para poner un poco de orden. En estos meses (o años) de ausencia he hecho mucho, he visto mucho.

También he aprendido cosas nuevas y he olvidado algunas otras. Sin embargo, hay algo que todavía sigue ahí, inamovible. Mi vida ha cambiado poco, pero ha cambiado. Ya tengo 25 y me siento viejo, exhausto... triste, a veces.

La felicidad me rodea, pero en momentos como estos (en los que veo a otros más alegres) simplemente se aleja, se va... me esquiva. Soy feliz contigo, no me malinterpretes. No podría estar más agradecido con la vida por haberte conocido, pero pues.... no sé, soy raro, eso ya lo sabes.

Prometo ser una mejor persona. Es un nuevo año y se supone que debo plantearme metas, pues esa es una de ellas.

Prometo cambiar para bien, ya no ser tan egoísta y compartir más contigo y con ellos.

Prometo también postear más. Es difícil porque la inspiración no llega, pero trataré de que venga, a la fuerza si es necesario. Así que, acompáñame en este nuevo año, en el que los blogs "ya no están de moda".

martes

Mierdas raras

Ella se llama María y él se llama Juan. Él es mi compañero de cuarto y ella es su enamorada. Ambos son unos idiotas. Juan tiene un hijo de 6 años y lo dejó por irse a tirar con ella. Abandonó al pequeño Lauro por un par de tetas y un culo celulítico. Ella es una idiota porque se tira a Juan, pese a que sigue casada con un tipo llamado Rodolfo. Él me dijo: dejo a mi esposa porque es una perra que no me valora. Ella me dijo: estoy con él porque tenemos buen sexo. Así es la lógica: él se la mete y ella goza. Ambos se complementan, ambos son unos despreciables seres, al menos en ese aspecto. Ella quiere plata, pero Juan no la tiene. Hace poco, él cobró un dinero que le debían desde hace años.  Ella le dijo: inviértelo mi amor, verás que lo multiplicarás. No fue así.  Él invirtió los casi 3 mil dólares con los que iba a sobrevivir. Sin embargo, ella aún sigue con él. He ahí el problema,  esa es la parte que no entiendo. Qué será lo que ella quiere ahora, qué será "eso" que no puedo ver.