domingo

De la nada

Las cosas sin sentido suelen ser graciosas, porque comienzas de la nada y al final terminas con algo bueno, porque a veces una canción melancólica suele servir, porque las risas ajenas de incentiva. Porque ese ruido metálico que se va alejando me atosiga día y noche, a pesar de que yo tapo mis oídos, ese ruido siempre está presente, y cuando siento que se aleja vuelve con su impaciente sonar.

Vivo, por ahora, rodeado de cartones, cajas inservibles que intentan guardar y ocultar su contenido de ojos enemigos. De miradas de aquellos que no se merecen mi respeto. Sobrevivo cada tarde, porque mi vida normal acaba cuando el sol brilla, porque mi vida termina cuando atravieso esa puerta oxidada, cuando veo a ese tipo, y cuando él hipocritamente me saluda con la mirada.

Y yo veo a esas personas grises, que anhelaron toda su vida esto, algo que para ellos es un sueño, uno utopía que no va a acabar muy pronto.

Porque siempre atravieso ese pasadizo, y siento como todos observan mi caminar y sé que dentro de ellos se burlan de mi, y ellos tienen una carcajada cruel, que me enferma, que me enfurece. Que te marea.


En el lugar equivocado

¿Alguna vez te haz sentido descontento con lo que haz estado haciendo? Crees que estas fuera de lugar. Me siento frustrado, me siento decepcionado de mi mismo. Siento que esto consume mi vida y que está mal. Que ya lo dejé una vez y no sé qué hago sentado otra vez aquí. Un lugar que no vale la pena.

Trabajo para el Estado. Llegué aquí debido a la presión de mi hermana para que yo trabajase y pudiera pagar mis estudios y deje de joder a mis padres. Que los deje en paz por una vez en la vida.

Trabajo en un lugar en donde ser chupamedias es un oficio. En donde las cosas no son como deben ser. Un lugar horrible, en donde la esperanza y la alegría han sido dejado de lado. Fueron sustituidos por la hipocresía, por la mentira. Por sentimientos negativos que terminan por destruir a uno.

Y sigo pensando, "esto es una gran mierda", he perdido algunos amigos, personas que merecían continuar. Pero ahora son suplantados por sujetos "conocidos" de mi jefe. Ese viejo cascarrabias que no es feliz, y que goza ver sufrir a los demás.

No siento que deba sacrificarme por mi trabajo, ya no, no se lo merece. No merece el esfuerzo de nadie. Solo me consuela que toda esta gran mentira se acaba en unos meses. "Qué pena on´, tendrás que buscar otro trabajo pé varón."

viernes

Agallas


Me faltan muchas agallas para enfrentar a un delincuente. Defender a mi chica de esa porquería que quiere robar.
Me faltan agallas para decirle de verdad lo mucho que la amo, para decirle que sin ella mi vida quizá sería muy rutinaria.
Me faltan agallas para enfrentarme a ese huevas tristes que fue mi amigo. Y que ahora se ufana de seguir siéndolo.
Me faltan agallas para salir a explorar el mundo, para poder coger mis maletas y no estar sentado aquí escribiendo.
Me faltan agallas para poder enfrentar el futuro, porque yo quiero un hijo pero los demás dicen que no debo, que aún no maduro, ellos no entienden que quizá mi mayor sueño sea tener un hijo.
Me faltan agallas para embarcarme en una aventura sin retorno, para abandonar a mis padres y vivir a mi manera.

Me faltan agallas para poder enfrentar mis miedos. Miedos que con el tiempo van cambiando, y que al final solo se convierten en temores.
Me faltan agallas para estudiar. Ya lo hice por un buen tiempo, y ahora solo me da flojera.
Me faltan agallas para terminar de escribir una novela. Siempre las comienzo, me entusiasmo y termino tirando las libretas por cualquier lugar.
Me faltan agallas para decirles sus verdades a esas personas que me caen mal. Porque me gusta más odiarlas en secreto, maldecir sus miserables vidas y que se pudran en ellas.

Me faltan agallas para dejar de escribir. De alguna manera esto me mantiene vivo, me desfoga de todos mis problemas.
Me faltan agallas para terminar trepando un cerro y gritar lo más fuerte posible. Para poder soltar todo lo que siento dentro.
Las agallas son algo difícil de obtener, pero al final sé que las tendré. Sé que podré derrotar a todos. Porque cobarde no soy.

jueves

Un café y el aeropuerto

Creo que debimos terminar lo que empezamos. Tú retiras tus manos y me miras de una manera extraña. Yo te suplico quedarte, pero no hay remedio para esto, tienes que irte. Veo que tu mamá está a lo lejos, me mira a mi y creo que siente nostalgia por esos momentos felices que pasamos los tres. Se da cuenta de que la veo y voltea la mirada, corre a ver dónde está tu padre.

Tú acaricias mi rostro y espero que no lo hagas por última vez. Espero de verdad que vuelvas y sigamos con lo nuestro. Te alejas del asiento y pretendes abandonar la mesa. "Aún no haz terminado tu café" "Ya no quiero, tengo que irme mi avión me deja". Odio a ese intercomunicador, y odio que los vuelos no sean continuos, odio que te vayas tan lejos, odio que tengas que dejarme.

Y entonces empiezo a recordar la época de felicidad en la que vivimos por mucho tiempo. Tiempo que quizá se extendió más de lo que yo iba a pensar, y es que jamás imaginé que una chica como tú podría fijarse en alguien como yo, en un perdedor que no tenía rumbo, en alguien que solamente tenía ese sueño vago de vivir de lo que escribe. "Nanda tenemos que irnos" Tu mamá te llama y yo ruego por irme contigo, pero no puedo, porque sé que si lo hago simplemente nada será igual, porque estaremos en tierras extrañas.

Me vuelves a mirar. Esos ojos café que tanto me gustan ven en mi corazón y me siento desnudo ante ti. Siento que puedes percibir mi deseo de que te quedes. Que no te alejes. Y entonces coges la taza de café y te la tomas. Sonríes y te vas. 

martes

El amor cura

Aquí sentado y tratando de escribir algo para ti, quizá te dedique mi epitafio, o simplemente un verso, pero lo que sí te voy a decir es que eres buena conmigo, y a veces pienso que no me lo merezco.
Apareciste saltando cuando yo estaba en cuidados intensivos, y ya nadie se acordaba de mi, trato de disimular mi tristeza y desazón ante ti, pero al final te das cuenta y abrías esas alas de ángel bondadoso y me protegías.

Fui sanando poco a poco gracias a ti, logré extirpar el tumor y mejoré extraordinariamente, al menos ya lograba respirar por mi cuenta, y muy pronto podría caminar solo. Resulta que esa sonrisa que tienes también me sana, más de lo que tú imaginas. Y es por eso que tú sonríes con muchas ganas y a veces hasta compartimos carcajadas.

Me enseñaste a correr, te agradezco por eso, me enseñaste que la vida a pesar de todo vale la pena, y así los últimos rezagos del cáncer que me persiguió durante los últimos meses de mi vida desaparecieron. Me curaste del todo.

Y cada vez que ese cáncer amenaza con volver, tú me tomas de la mano y sonríes, con hacer eso despejas cualquier mal, haces que todo mejore. El amor cura, simplemente tienes que dejarlo pasar, abre tu corazón y no lo rechaces. El amor sana, te lo digo yo que he estado gravemente enfermo. Y ahora contigo gozo de buena salud, no quiero que llegue a perderse eso, no quiero que te alejes, porque muy a mi pesar, al final dependo de ti, eres mi droga, eres ese antídoto que no podré dejar, mi adicción. Por favor no te vayas y aleja ese veneno.