sábado

Luchar

Sí, he peleado. ¿Quién? ¿Tú? Eso no te lo creo. Claro que sí ¿Acaso no puedo? Lo hice, y no me molesta confesarlo. ¿Y contra quién fue?. Una señora, una tipa que ya me tenía harto, y no es la primera vez que me trata mal.

Esa vieja arrugada que se cree la gran cosa, que al fin y al cabo no es nada. Ella es toda una puta, una reverenda prostituta que le hace honor a ese oficio, y pido disculpas a las chicas de la vida fácil por incluir a un ser así en esta categoría, pero esa es la verdad.
Y ella piensa que no sé que se acuesta con su jefe, cree que no sospecho de esas largas "juntas urgentes" que tiene con él.

¿Por qué te peleaste?. Lo hice porque su grado de petulancia ya colmo mi paciencia. Le dije todas sus verdades, poco me faltó para enumerarlas, y es que no hay derecho que a uno lo traten así, eso se llama abuso de autoridades, si se le puede llamar así a ella, autoridad de las secretarias putitas será.

Y claro, no pienso disculparme, no pienso ceder ante ella, no le haré caso al pelele de mi profesor, pobre huevas tristes, él quiere que me coma mis palabras y le pida perdón, "por las muchas barbaridades" que le dije a esa.

Jamás, no voy a retroceder, ni mucho menos, y no me importa el poder que ella tenga sobre la verga de su jefe, porque yo defenderé lo que pienso, porque sé que es verdad, y no me creo ningún mártir de la verdad, nada de eso, pero en este caso yo tengo la razón, y llámame testarudo si quieres, pero no daré paso atrás, seguiré adelante.

jueves

Cansado

Sí pues, a veces amanezco así, cansado. Y es porque no todos los días tengo que tener ánimos para aguantar la Universidad, porque las energías se me van y es necesario que alguien me diga: "Oye, despierta", alguien que me haga reaccionar.

La vida, se supone, tiene que ser fácil para un chico de 20 años, pero la mía no es así. Es un garabato hecho por un loco ebrio que se quiere burlar de mi, porque los párpados me pesan y no tengo ganas de hacer algo. Y él intenta ayudarme, pero yo me niego, me enterco en lo que pienso y le doy la espalda.

A veces suelo ser así, y no es tristeza, no, claro que no, simplemente es desmotivación, y pierdo fuerza porque quisiera escribir mejor, porque quisiera ser mejor persona, porque quiero aprender de todo y ser algo en la vida, porque esta vida es difícil cuñadito, y claro que lo es, porque nadie tiene piedad de nadie, y es así. Hazte duro a la fuerza, así a ti no te guste porque sino camarón que se duerme se lo lleva la corriente, así que despierta de una vez.

A darle duro, no flaquees, que para flaco ya estas bien así. Eso, esa es otra cosa que quiero mejorar, mi peso, y es que cuando empecé a crecer perdí toda la robustez que adquirí en la infancia, extraño mi cabello ondulado, extraño esas épocas en las que solía vivir a mi manera, sin que nadie me moleste, pero ahora, ahora tengo seguir lo que otros me dicen, y no me gusta, por eso estoy cansado.

Cosas inconclusas

Casi siempre dejo las cosas a medio hacer, la mayoría de las veces las dejo porque me da flojera, o quizá porque pierdo el interés.
Muchas de esas cosas tratan sobre mi y la escritura, porque tengo algunas ideas para libros que espero algún día publicar, pero siempre empiezo bien, comienzo entusiasmado, pero termino dejándolo. Al final siempre encuentro esas libretas regadas por algún lado de mi habitación, ignoradas por mi falta de compromiso.

A veces no termino de ordenar mi cuarto, aunque parezca insulso y banal, tenía que decirlo. Me siento culpable, pero los recuerdos que recorren todo mi cuarto hacen que me olvide de lo que estaba haciendo y me sumerja intensamente recordando ese paseo, mirando esa foto y pensando, ¿Cómo pasó esto?
Veo también esos regalos que recibí de personas que ya no están más en mi vida, personas que se fueron tomando un rumbo extraño.

Quiero hacer también 2 cortometrajes, me imagino las escenas y las encuentro divertidas, y no es que yo sea un genio de la cinematografía, no me creo un gran director, pero escribir guiones me ayudan, porque reflejan esa necesidad extraña que tengo por escribir.

No terminar las cosas te trae problemas, siempre finaliza lo que estas haciendo. Yo no quiero que este blog se llene de polvo, no quiero que pasen arañas por aquí. Esperen que ya escribiré más seguido.

sábado

No dejes de AMAR

Lucía llega a su casa. Está cansada, porque viene del colegio. Hoy aprendió a multiplicar. Deja su mochila encima del sofá y no escucha las reprimendas de mamá. Se olvida del mundo. Ahora solo le interesa algo. Ver a su perrito. Tilín, su cachorro. Uno muy inusual, que solo se queda dormido debajo del lavadero y que tiene un mancha en forma de corazón en una pata.

Tilín nació gracias al sacrificio de su Mostaza, su madre. Los veterinarios le advirtieron a Lucía que Mostaza solo daría a luz si se sacrificaba. Si daba la vida por su cría. Lucía volvió ese día llorando. Se encerró en su cuarto y no quiso ver a nadie, ni siquiera bajó a cenar. Luego de eso Mostaza nunca fue la misma. Cada vez que Lucía la veía, ella le respondía con una mirada de pena, como si cada día se acabara el mundo. Como si ya no existiese un mañana.

Tilín vino al mundo mientras Lucía estaba en el colegio. No pudo despedirse de Mostaza, ya llegó muy tarde. Se quedó viendo el pequeño bulto que contenía a Mostaza, y se paró ahí, como haciendo guardia, para que nadie le arrebatase a su querida mascota. Luego de eso Tilín se convirtió en el nuevo propósito de Lucía. Cada tarde lo sacaba a pasear y le daba de comer.

En uno de esos paseos, Lucía se percató de algo que nunca había visto antes. Muy cerca de su casa había un grupo de personas conglomerados cerca a una carpa. Lucía se acercó y para su sorpresa habían cinco perros. Todos ellos estaban metidos en algo que parecía una gran cuna. Tenían comida, agua y ropa. Estaban bien cuidados. Una señora la mira y dice: "¿No deseas adoptar un cachorro?" Lucía la mira sorprendida, y tiene ganas de volver a su casa, pero luego vuelve a mirar a los perros sin dueño, sin casa. "Solo tienes que llamar a tu mami, a ver si quiere, no te cobramos nada". ¿Quién regala perros así por así? Nadie. ¿Es que acaso esta señora está loca? Hay algo escrito en la gorra de la señora. Fundación A.M.A.R. Qué significa. 

Lucía ve que un niño saca un perro de la gran cuna y se lo lleva. Su papá habla con la señora de la gorra, firma unos papeles y luego se va. Lucía observa al niño, se va contento. Mese al perro en sus brazos, como si fuera un bebé. Lucía regresa a su casa con Tilín, busca a su mamá, y la encuentra en la cocina.

"¿Mamá podemos tener otro perro?" "¿Otro?" "Sí, mamá, te prometo que lo voy a cuidar muy bien, al igual que Tilín" "Pero Lucía no tengo dinero para comprar otro" "No, mamá. En el parque hay gente que regala perros" "¿En el parque Candamo?" "Sí ven, vamos"
Lucía deja a Tilín en la casa, sale con su madre y ve que aún sigue la carpa ahí. Muchos de los curiosos ya se han ido. Llegan a la carpa y Lucía deja que su mamá hable con la señora de la gorra. Otro niño más está viendo la gran cuna, le pregunta a un señor quiénes son y él le responde: "Somos de la Fundación A.M.A.R. y rescatamos perritos o gatitos que han sido abandonados o heridos, siempre estamos acá, en el parque Candamo, todos los sábados" Lucía voltea para ver a su madre, y ve a unos gatos dormilones tirados en su jaula. Se les ve tan vagos. 

La mamá de Lucía dice que escoja cualquier perro. Ella ve a uno muy parecido a Mostaza y lo saca de la gran cuna. Lo carga y este le muestra su cariño lamiendo la cara de Lucía. Ella está contenta. Tiene otro cachorro más. Ella nunca olvidará ese nombre. Fundación A.M.A.R.

miércoles

Pidan más

A veces me cuesta demasiado tiempo escribir. A veces simplemente desaparezco en el vacío y dejo que me pierda en un universo sin sentido, una galaxia sin color que no deja de desaparecer cada vez que pestañeo. Un mundo que da vueltas en mi cabeza y que aplasta todas mis ideas.

A veces simplemente mis dedos no pueden teclear palabras, no llegan a escribir un verso y la paupérrima prosa que manejo a mi corta edad se desvanece. A mi cerebro se le acaba la tinta y mis neuronas protestan porque me esfuerzo por crear alguna idea que sea digna de ser lanzada en Internet. De ser leída por algún anónimo usuario que no comenta mis posts por pura flojera.

Pero es verdad, a mi también me da flojera comentar los posts de otros blogs, y no porque no lo merezcan sino porque la burocracia de Google hace que todo sea complicado. Pero me gusta escribir en este blog porque es lo único mio que tengo, que posea y que nadie podrá quitarme.

Y ahora recurro a ti amable lector, comenta por favor, ya que gracias esas cortas palabras de aliento que me das, sirven para que yo mantenga vivo este blog. Una página que surgió como una obligación, una página que valió una nota aprobatoria en un curso, pero que ahora se ha convertido en un espacio donde yo puedo expresarme libremente. Donde nada, ni nadie podrá pararme.