miércoles

Vivir solo

 
Vivir solo es complicado, no es como en las películas, no. No todo transcurre mientras que una canción en el ambiente hace que los minutos parezcan meses. No. Vivir solo es duro, por eso mismo, porque estas solo. Vivir solo es ser masoquista, porque disfrutas de la soledad, pero a la vez extrañas que alguien te acompañe y haga la comida por tí.
 
Vivir solo es conocerse cada día, es depender de ti mismo. Así de simple. Vivir solo es amarrarse los bolsillos para poder sobrevivir un día más. Es dormir con una calculadora al lado para sacar las cuentas a diario. Vivir solo es jodido.
 
Vivir solo es hacerte responsable de ti mismo, nada más. Y eso mismo, sino te haz preocupado por ti, en todos los años que viviste con mami y papi, entonces estas cagado. Así es, y sabes por qué, bueno simplemente porque te haz vuelto dependiente.
 
Vivir solo es alimentarse de comida chatarra a diario, y de pasada, malograrte el hígado. Vivir solo es no limpiar a diario y levantarse a la hora que uno quiera los fines de semana. Vivir solo es extrañar a los que nunca extrañaste. Vivir solo es superarse cada día y ahorrar hasta el ultimo cobre. Vivir solo es no darse antojos, y comer lo más "sano" posible.
 
Vivir solo es enfrentarse a lo desconocido, y lo desconocido eres tú.

jueves

MI Y YO

Me molesta la burocracia reciclada, mi pedantería asolapada y las conversaciones aburridas. Me molesta que me digan sobrenombres estúpidos como "flaco", "chino" o "causa". Me molestan los libros de autoayuda que profesan la felicidad eterna, me molestan los mensajes de "canjea esto" o "aprovecha ya". Me divierten los arribistas, los sobones y los orgullosos. Me divierta también el entusiasmo temporal de los hinchas peruanos a su selección de fútbol. Amo caminar bajo la lluvia. Detesto las fotos de sonrisas forzadas, odio, y esto lo recalco, odio la salsa, la odio por su simpleza y por su monotonía.

Detesto que me despierten, y claro, amo dormir hasta el mediodía. Me jode retrasarme, y peor aún, me jode que otros me retrasen. Odio las mentiras. Odio a los vulgares. Detesto la lentitud. Amo la belleza. Me gustan los atardeceres con vino y las noches de cerveza.

Me gusta leer en los buses y me incomoda leer en las bibliotecas. Odio no almorzar. Detesto la rutina, por ende, detesto los horarios. Odio la gente vacía y superficial. Amo el periodismo y detesto ser inútil e invisible. Me gusta viajar solo. Detesto esperar. Amo a mis padres. Me gusta cantar en la soledad de mi cuarto. Y claro, la amo a ella.

martes

Nostalgia


Hace no mucho alguien me preguntó, ¿A ti te gusta recordar? Escribes mucho, y todo son recuerdos, son amores que tuviste, son sueños que pasaron, en conclusión, es ayer. Y lo sé. Quizá la respuesta que le di no fue la mejor. Quizá no pensé mucho en la respuesta, pero ahora, con más tiempo para sentarme a pensar, puedo responder.

Escribo de lo que pasó porque es lo que he sufrido, porque es lo que quiero contar. Porque es lo único que quiero sacar de mi mente, de mi cerebro. Escribo de mis amores porque me marcaron, porque fueron únicos, extrañamente únicos. Pocos, pero significativos. Escribo del recuerdo porque soy un hombre del ayer, soy un hombre de nostalgia reprimida, y es por eso que escribo del pasado. Porque me gusta desfogarme, renegar.

Escribo del ayer porque me gusta volverme a enamorar. Quizá, en muchas ocasiones, te parezca una persona aburrida, triste, incluso solitaria. Pero soy eso y mucho más. Si quieres conocerme solo comenta, solo escríbeme. No te reprimas. Y mira, ya estoy divagando otra vez. Soy joven, quizá los recuerdos que tenga no son muchos, pero los pocos que tengo los atesoro, los guardo, los recuerdo. Soy un hombre del ayer, porque el futuro es incierto. 

Comentarios en la Plaza

Invierno en Lima. Un sábado en la tarde.

"No seas huevón. O es que acaso quieres ser como cualquier cojudito que anda suelto por la calle. Tú debes ser mejor. Yo creo en ti, pero veo que tú no. Eres demasiado inseguro, y esa huevada siempre te va a joder. Ya acabaste la universidad, bien por ti, ahora es momento de hacer tu propio camino. Tú eres inteligente, yo lo sé. También veo que eres hábil, pero debes demostrarlo, no a mi, sino a los demás, al mundo. Si te gusta escribir, haz eso, pero ponle corazón, ponle ganas. Demuéstrales a tus padres que ellos se equivocan. No te quedes estancado. Ya no eres un niño, entiende eso, por un carajo. Ya no dependes de mamá y papá. Sal de tu casa y conoce la vida real que, siendo sinceros, es bien jodida. Solo te puedo decir una cosa más; siempre, y recuerda bien, siempre sé el mejor en lo que haces."


viernes

Lima, te amo


Lima.
Siempre me gustó vivir aquí, en Lima. Me gusta ver su cielo inexpresivo e indeciso. De Lima me atraen sus mendigos cara sucia que piden dinero. Sus locos que andan desnudos por las calles, y se mezclan con toda la basura tirada en la pista. De Lima me gustan los vendedores ambulantes.

Me gusta Lima con sus calles sucias y desgastadas, con su tráfico inagotable, y con sus hoteles baratos. Me gusta Lima porque, de todas las ciudades que conozco, esta es la más desordenada. Me gusta su caos pasivo, y su lluvia tímida.

Me gusta su gente, y sus miradas cansadas de vivir en Lima. Adoro esta ciudad porque se come bien, rico, y sobre todo barato. Me gustan sus noches porque son largas e impredecibles, y porque está llena de vendedores y prostitutas feas y gordas.

Me gusta Lima con su olor permanente a humedad y a pobreza. Con su música que siempre es sinónimo de fiesta. Con sus colores chillones pegados en sus muros. Con su gente apresurada por subir a autobuses en los cuales siempre hay sitio. Con sus periódicos que prometen aumentar el vigor sexual.

Me gusta Lima porque cada día veo más huelgas sin sentido que reclaman justicia. Con su mestizaje, con su sabor, con su maldad huachafa, y su amabilidad desbordante. Adoro esta ciudad y espero morir aquí. Te amo Lima.